La semana pasada estábamos en faena en un proyecto de viviendas sociales en el sector de La Tortuga, en Alto Hospicio. El contratista estaba rellenando una plataforma con material de préstamo local y la compactadora vibraba, pero al pasar el cono de arena los resultados no cuadraban. El material parecía denso al ojo, pero la humedad no era la correcta y la densidad seca máxima real estaba lejos del 95% exigido por la ITO. Ahí tuvimos que parar la obra, sacar muestras alteradas y llevarlas al laboratorio para determinar la curva de compactación real de ese suelo. Porque en Alto Hospicio, con la aridez extrema y la presencia de sales en el perfil, trabajar con humedades óptimas de manual es un error que te puede costar el rechazo de la recepción municipal. Para nosotros, el Proctor no es un trámite: es la base de cualquier movimiento de tierras bien ejecutado en esta zona.
En suelos con sales, repetir el Proctor con el agua real de obra no es opcional: es la diferencia entre un terraplén estable y uno que se desmorona.
Particularidades de la zona
Lo que más vemos en Alto Hospicio es el error de compactar contra el tiempo, sin un Proctor representativo. Muchas veces se usa un valor de laboratorio de hace meses o de otro sector de la ciudad, y el suelo cambia en 200 metros. En la meseta, los depósitos eólicos pueden tener una plasticidad distinta a los coluvios de las quebradas, y si el Proctor no refleja esa variabilidad, el control de densidad en terreno con cono de arena se vuelve un juego de azar. El riesgo más común es el colapso por humedecimiento: un relleno aparentemente denso pero con déficit de humedad que, al primer contacto con una rotura de matriz de agua potable, se asienta y fractura el pavimento o la losa de fundación. También hemos visto terraplenes con exceso de compactación en suelos con yeso, donde la sobre-densificación rompe la estructura cristalina y genera una pérdida de resistencia a largo plazo. Para mitigar esto, siempre recomendamos ejecutar un nuevo Proctor por cada 1.500 m³ de material homogéneo colocado, o ante cualquier cambio visible en la litología del préstamo.